jueves, 20 de noviembre de 2008

Palmeras que no lo son
Por José A. Grassia - Marzo 2008

Llamar a cada cosa por su nombre y tener un nombre para cada cosa es el principio del orden y el entendimiento. De allí nace el lenguaje, ya sea el académico como el de uso diario y común.

Sin embargo, existen idiomas en el cual una palabra puede significar muchas cosas, según como se la use y otros donde hay muchas palabras para referirse a lo mismo. Tales son los casos del Ingles y el Español y seguramente algunos otros que desconozco.

Cada país, región o etnia tiene un lenguaje propio que podrá ser mas o menos similar a alguno de los idiomas de uso generalizado en el orden mundial, pero indudablemente con el agregado local de modismos y vocablos regionales íntimamente ligados a la historia de cada pueblo.

Lo anterior dificulta enormemente el entendimiento entre los pobladores de las distintas regiones del planeta, a tal punto que se busco unificar criterios a la hora de los conceptos generales que afectan a todos los habitantes del planeta. Tal es el caso de las ciencias. ¿Quien podría entender Matemáticas, Química, o Física propia para cada lenguaje? De allí que se pactara una simbología universal para las ciencias exactas que pueda entenderse en cualquiera de los idiomas de la Tierra.

Lo mismo ocurre con la Botánica. Para que sea entendible en cualquier idioma se creo el Código Internacional de Nomenclatura Botánica aplicando un nombre binomial a cada especie de planta. Sin embargo, en la mayoría de las regiones se dan nombres comunes a las plantas. Algunos surgen de términos ancestrales, otros del folclore regional, unos del uso que se da a la especie y muchos por costumbres de tan vieja data que ya nadie recuerda el origen.

Lo cierto es que los nombres comunes de las plantas son infinitamente mas usados que los términos científicos que designan a las mismas, a tal punto que existen plantas que gozan de varios nombres comunes o nombres comunes que se aplican a distintas plantas. Existen también casos de cambios de géneros de algunas plantas en el habla diaria. No es difícil escuchar hablar del “helecho espinoso” cuando se refiere alguien a Asparagus densiflorus o llamar “palmera“ a las Cycas.

Para las personas cuyos idiomas nativos derivan del latín no nos resulta engorroso el empleo de los términos científicos ya que los mismos están derivados de esta lengua (ej. Castellano, Portugués, Italiano).En cambio, para los demás idiomas resulta harto difícil, no solo la escritura sino la pronunciación de términos latinos. Y allí es donde aparecen los nombres comunes.

En el caso particular de las palmeras, hay infinidad de plantas que reciben el nombre domestico de “palmera”, “palma” o “palm” sin serlo. Muchas de estas plantas bautizadas “palmeras” por los aficionados, necesitan cuidados absolutamente distintos a una palma verdadera y pueden crecer en sitios donde una palmera no podría sobrevivir.

El caso de las Cycas es el mas curioso ya que muchas de ellas reciben nombres comunes acompañados del termino “palm” (Sago palm, Queen Sago Palm, Palma de dolores). Si bien tanto los Cycadales como las Palmáceas están comprendidas en la división de las Espermatofitas las primeras pertenecen a las Gimnospermas y las segundas son Angiospermas. ¿De donde entonces, el empleo de la palabra “palma”?

Pareciera que el solo hecho de que una planta tenga aspecto de plumero fuera suficiente para aplicarle el apelativo de “palmera”.

A continuación hago referencia a los más conocidos nombres de plantas que llevan el epíteto “palmera”, “palma”, o “palm” sin ser verdaderas palmeras. De hecho, estoy convencido que deben existir muchas mas que olvido o desconozco. (click sobre la tabla para ampliar).








Ravenala madagascariensis "Traveller palm o Palma del viajero"



Beaucarnea recurvata "Pony tail palm"



Cycas revoluta "Sago palm"


Cycas circinalis "Queen sago palm"